Cazadores de tres miles

Picos de Europa

Hace muchos años, siendo yo chaval, estaba en la cima de los Infiernos y apareció un montañero francés que iba solo. Pretendía hacer ese día todos los picos de más de tres mil metros a los que pudiera acceder desde allí. Supongo que además de los tres picos del Inferno, el Arnales, Garmo Negro, Algas y Arnalas. El Pondiellos no, que no llega a 3.000. Me chocó mucho y no entendía esa extraña afición. Mis compañeros me explicaron que era un cazador de tresmiles. Gente que se marca como objetivo hollar las cimas de todos los tresmiles del Pirineo. A priori, no me pareció mal porque puede ser una buena excusa o motivación para acudir mucho al Pirineo, y a todo el Pirineo. Pero, por otro lado, este hombre se iba a marchar de allí afirmando que ha estado en todos los tresmiles, precipitadamente, con solo una ascensión. ¿No es mejor subirlos de uno en uno y hacer así cinco estupendas excursiones, diferentes todas ellas? Decidí que no me gustaba esa manera de ir a la montaña, porque se acude a ellas con obligaciones y tareas. A nosotros lo que nos motiva para planear una excursión es una promesa de belleza.

 

Peña Ezkaurre

Macizo de Ezkaurre

 

Y, ¿desechar una montaña porque le falten cinco metros para llegar a los tres mil? En una lista de montañas deseables ¿se puede desechar el Midi D´Ossau, por ejemplo? Yo no podría. Tiene varias ascensiones de igual o mayor entidad que muchos tresmiles de la lista “oficial”. ¿Se puede menospreciar por un número, el 2.884 que es el número de metros que tiene de altura? La altura puede ser un indicador de si se trata de una gran montaña, pero no me parece ni de lejos que pueda ser el único baremo a tener en cuenta al otorgar valor a una ascensión. El desnivel ascendido me parece esencial para calibrar la entidad de una excursión. Mirad el Collarada, al subirlo desde Villanua: remontas dos mil metros de desnivel y se hace en el día, de una tacada. Tienes, además, dos rutas distintas que, a su vez, tienen variantes. Incluso puedes alargarla tomando el camino de Santiago y, pasado Canfranc Pueblo, subir al Ibón de Hip y ascender a su cima por allí. Pero le faltan 112 m para llegar a los tres mil. Es una pena, lo desechamos ¿…? Es ridículo. Existen además otros baremos como la dificultad, la accesibilidad, la belleza, las condiciones de ese día, etc…

 

Midi D´Ossau

Midi D´Ossau

 

Y otra cuestión ¿quién y cómo ha hecho la lista de montañas que superan los tres mil metros?, y ¿son todas ellas atractivas?, ¿son todas ellas, siquiera, montañas? Lo digo porque vas por ahí y ves en los mapas que hay clasificados como tresmiles lo que son montículos en una cresta por la que se transita para acceder a los lugares a los que realmente vamos. Pero como están por encima de los tres mil metros y son como cimas, les otorgan el título de montañas individuales. Así, si haces la cresta de los Bachimalas desde el Pico de la Pez hasta Punta Sabre, resulta que has hecho nueve tresmiles.

 

Gran Bachimala

Además del Gran Bachimala, ¿cuántas montañas hay aquí?

 

Hace no mucho tiempo, estábamos haciendo la cresta del Espadas desde el collado de Eriste y nos juntamos con una pareja de catalanes, muy majos, con los que compartimos un buen trecho de la excursión. Y resulta que ella era una cazadora de tresmiles. Cuando andábamos entre el Pavots y el Espadas, ella descendió hasta un montículo que había más abajo en la vertiente Este, y que, según decía, era un tres mil. Tú miras el mapa y efectivamente aparece un tres mil al que llama Tuca Fornu de la Neu, pero desde donde estábamos nosotros, ni se veía. Ahí no había montaña ninguna. Pues se bajó hasta allí para hollar su cima y poder tacharla de la lista. No tengo nada que objetar porque era un asunto entre ella y sus montañas, le hacía ilusión. De hecho, le mandamos un abrazo desde aquí, pero ¡vive Dios que nunca había visto antes descender hasta hacer la cima de un tres mil!, y creo que nunca he visto hacer algo tan absurdo en la montaña. Tengo entendido que aplican métodos técnicos con mediciones para establecer prominencias y, definir así, cuándo una cima es una montaña.

 

Agujas de Chamonix

Agujas de Chamonix

Será válido para los técnicos, cartógrafos, geógrafos, pero para nadie más porque es absurdo. Por mucho que establezcas un sistema métrico que determine que un montículo es una montaña, nunca lo será si los montañeros y las gentes del lugar no le otorgan esa entidad. Y para dársela, tendrá que ser una montaña a la que merezca la pena acudir por sí misma. Tendrá los suficientes atractivos como para hacer una excursión ascendiendo hasta su cima y bajarnos. Nunca, si solo se transita por ella porque esté en el camino para ir al lugar al que realmente vamos. No cabe la tecnología en esa valoración. Es simple. No hay más.

Si yo hiciera una lista de ascensiones deseables, y no tengo la intención, contendría, igual, montañas que no alcanzarían ni los dos mil metros, y varias ascensiones por diferentes vertientes de la mayoría de ellas. Sería tan larga que difícilmente se podría completar en una vida.

 

Peña Ezkaurre

Ezkaurre. 2.045 m solamente

Sencillez, humildad y profundo respeto por todo, han sido siempre inherentes a los montañeros. Y de un modo natural, no porque se busque ni se exija. Más bien porque el ámbito y la naturaleza en la que te desenvuelves, te hacen así, sin proponértelo. Un medio en el que si tu compañero tiene un problema lo tienes tú, y en el que no deseas más que el bien a todas las personas con las que te encuentras. Eso lo hace un medio único. Es, entre otras muchas, una de las razones que hacen que las excursiones en la montaña sean tan agradables y nos hagan sentirnos a gusto. Un medio en el que nadie es más ni menos que nadie, y en el que la relación con la montaña es cosa personal, íntima, que no compete a nadie más que a ti, a tus compañeros y a la montaña, y no se mide ni se compara con otras.

Las Sorores

Las Sorores.

 

Por todo ello, no me gusta que los cazadores de tresmiles vengan a contarme que han subido doscientos o trescientos tresmiles. Que hagan lo que quieran, pero a mí, que no vengan a contármelo. Una vez estábamos en la cima de La Munia cuando apareció un grupo de montañeros, creo que también eran catalanes, entablamos una charla y sin venir a cuento una mujer nos dijo:

– Este Señor, aquí donde le veis ha hecho todos los tresmiles del Pirineo y nos dio el número exacto.

Por lo visto, esta extraña afición ha proliferado en los últimos años. El hombre sonrió, pero no dijo nada. Tampoco reprobó el comentario. Ella podía haberlo presentado como alguien con muchas ascensiones, o que conoce todos los macizos, y habría captado mi interés. Pero tal y como lo dijo, instantáneamente, aquel grupo de personas dejó de tener interés para mí. Sentí que unos supuestos montañeros, estaban fardando ante otros montañeros a los que acababan de conocer y de los que no sabían nada, de una supuesta proeza a la que, en realidad yo, no otorgo mérito alguno. Si acaso demérito, por falta de respeto a esas montañas que había pisado, pero a las que no había ascendido. ¿Quiénes eran ellos para venir a socavar lo más valioso que encontramos entre las montañas? No obstante, le contesté:

– No sé cómo cuentas tú tus ascensiones, pero si un día subes desde el coche a los Infiernos, estás en sus tres puntas y vuelves a bajar al coche, yo cuento una ascensión.

Rio simpático, pero no replicó. No hay réplica posible. Aunque fueran tres montañas, que solo es una, seguiría siendo una única ascensión. Le bajé de un plumazo la lista de tresmiles que había ascendido a menos de la mitad, que ya es fenomenal. Además, es lo que es, lo pintes como lo pintes. Eso no es humildad.

 

Pico Urriellu

Pico Urriellu o Naranjo de Bulnes.

 

Yo puedo contar, a quien quiera escucharlo, que he subido al Gran Bachimala haciendo toda la cresta, pero jamás me atrevería a decir que he ascendido nueve tresmiles (“oficiales”) que hay allí. Primero, porque no tengo ningún interés en engañarme a mí mismo presentándolo como lo que no es, y además no lo necesito, yo ya sé lo que es esa excursión, lo que me aportó y no necesito llevarme de allí más de lo que me llevé, que es enorme. Segundo, por respeto a las cimas a las que no he ascendido, aunque haya tocado, porque no he ido expresamente a ellas, no les he dedicado un día, una excursión para conocerlas, habré pasado por su cumbre, pero no por la montaña, no la conozco y no me pertenece. Además, es mejor así, porque me quedan pendientes. Y, por último, por respeto a los demás montañeros y, en especial, a los pioneros porque siento que estas cosas van contra su espíritu, que era grande, muy grande. Sé lo que hubieran pensado en mi lugar, que son ganas de hacer el ridículo. Para ellos Los Picos del Infierno fueron siempre una gran montaña, pero solo una.

 

Alba en el Mont Blanc

Alba en el Mont Blanc

 

Os parecerá igual que exagero. Yo no lo creo. Se de un montañero excepcional que cuando alcanzaba un ocho mil, incluido el K2, se quedaba a cinco o diez metros de la cima sin pisarla. No quería que nadie le incluyera en una lista oficial de personas que habían ascendido aquella montaña, no quería que nadie le reconociera la ascensión, porque era algo entre él y la montaña exclusivamente, y, a excepción de sus compañeros, el resto del mundo sobraba en esa historia. Es loable que exista gente así en un mundo, el del himalayismo, en donde se suele dar más bien lo contrario, figurar más de lo que se es, por la cantidad de gente que pretende vivir de la montaña, cuando esa vaca da muy poca leche. Una ascensión es valiosa si para ti lo es, y si necesitas el reconocimiento de los demás para que tenga valor, pobre de ti.

¿Lista de tresmiles? Debate vacío.