PICOS DEL INFIERNO (3.082 m) desde Sallent de Gállego (1.305 m)

Para ascender a los Infiernos solemos hacerlo desde Baños de Panticosa, directamente en el día o dando un rodeo por los Ibones Azules. Son excursiones fantásticas, igual que hacerlo desde Respumoso por Ibón de Tebarray. Pero tú miras a los Infiernos desde el Anayet, incluso desde la carretera en el puerto de Portalet y te dices que se tiene que poder subir por ahí, directamente desde el pueblo de Sallent. Pues sí que se puede y me resulta chocante lo poco que se conoce y se utiliza esta ruta, porque es que llama desde lejos. Supongo que se deberá a que no hay camino, y es lo primero que debéis saber, que solo habrá camino en la parte baja de esta excursión.

 

Cresta de los Picos del Infierno.

El murallón de Picos del Infierno, con su inconfundible marmolera, se abre al valle de Tena y es visible desde todo él y desde todas las cimas que le quedan enfrente, desde Peña Telera hasta el Midi D´Ossau. A mí me era muy difícil resistirme a su llamada “…ven por aquí…” me decía, y como no se distinguía a simple vista que no fuera transitable, allí que nos fuimos.

Sallent de Gállego (1.305 m) – Ibón de las Salvas (2.416 m) 4-5 h.

Desde el mismo pueblo de Sallent de Gállego sale un camino que atraviesa el barranco de Pondiellos, en dirección hacia los Picos del Infierno. Para cogerlo hay que atravesar el pueblo por la orilla del río dejándolo a nuestra izquierda, y antes de llegar al final, a la zona en donde está el polideportivo y por donde comienza el camino que lleva al Musales (será nuestra ruta de vuelta) y también al embalse de La Sarra, hay que tomarlo a la derecha y comienza con una fuerte pendiente. Aunque al principio es bueno, no esperéis mucho de este camino, porque pronto se convertirá en un aparecer y desaparecer de sendas, debido seguramente a que por allí no anda más que ganado. Como decía mi compañero, “cuando el camino es bueno aparecerán mojones, cuando desaparezca el camino no verás ni un solo mojón”.

El fondo del Barranco de Pondiellos, por donde transita el río es una agreste garganta, y es por ello que nuestro camino asciende por los prados del lado sur, a nuestra derecha, para ganar altura y luego atravesar el barranco hasta alcanzar su parte inicial que se suaviza y se vuelve transitable. Tenemos que llegar hasta el fondo. Desde allí, hacia el Norte a nuestra izquierda debe haber un camino, o debía haberlo, por el que se puede llegar al embalse de Respumoso por la Forqueta de Piedrafita. Yo no lo conozco. Nosotros debemos encarar hacia el Sureste y alcanzar el pequeño ibón que hay en el Barranco de las Salvas, al pie de El Garmo de la Mina. ¿Y por dónde? Difícil explicarlo, porque aquí se pone todo agreste y muy pendiente. No hay que buscar subir por el mismo Barranco de la Mina, sino más hacia la izquierda, buscar lo más factible para alcanzar el siguiente barranco que lleva un regacho. Este es un tramo un poco complicado, pero más aquí o más allá se puede salvar por varios lugares. Igual nos toca echar las manos, pero no escalar. Superado este tramo llegaremos al pie de El Garmo de la Mina y tomaremos dirección Sur hacia nuestra derecha en cuanto podamos para alcanzar el pequeño Ibón, por unos buenos prados en donde andar es ya mucho más cómodo. El ibón es un precioso rincón con buena hierba para acampar. Lo primero que pensé al llegar es ¡qué magnífico lugar para un refugio de montaña! Con Sallent y el valle de Tena a los pies, y los Picos del Infierno encima. Si existieran caminos se podrían hacer buenas travesías a Baños de Panticosa y a Respumoso. Nosotros preferimos llegar hasta el Ibón de las Salvas y ganar así altura, aunque para vivaquear es mejor el primero, porque está más resguardado. Al Ibón de las Salvas se llega cómodamente. A partir de él desaparece la hierba y ya es todo piedra.

 

 

Ibón de las Salvas (2.416 m) – Picos del Infierno (3.082 m)  3 – 4 h.

 

Nada más iniciar la marcha, accedemos a un collado que asoma al barranco de Tebarray. Desde él, tomaremos la pendiente de la derecha avanzando sin perder altura y, en seguida, toparemos con un paso obligado que tendremos que escalar por una brecha de unos ocho o diez metros. Fácil y sin necesidad de atarnos. Al superarlo alcanzaremos el barranco que viene de los Ibones de Pondiellos al Este, y que debemos alcanzar.

 

Pico y barranco de Tebarray.

Estamos aquí debajo de la mismísima marmolera y podemos optar también por adentrarnos en ella y atravesarla a salir al encuentro del camino que asciende desde el Ibón de Tebarray al Norte.

 

Picos del Infierno desde Sallent de Gállego. La mormolera

La marmolera de los Picos del Infierno

 

Tal vez sea una ruta más directa y con la ventaja de que en pleno verano seguramente no pisaremos nieve, pero nosotros continuamos en dirección opuesta, remontando una buena pendiente, tomando hacia la derecha cuando podemos, a la altura de una garganta que se atraviesa con facilidad. Tras ella, la pendiente se suaviza hasta llegar a los Ibones de Pondiellos. Una vez allí, buscar rodearlos lo más cómodamente posible hasta las inmediaciones del collado de Pondiellos, en donde enlazaremos con la ruta normal a los Picos del Infierno desde Baños de Panticosa. En esta zona lo normal es que haya nieve, y puede estar dura.

 

Picos del Infierno desde Sallent de Gállego. En la cima

Vistas desde Picos del Infierno.

Desde la cima, podemos descender a Baños de Panticosa en el mismo día, o bajar al Ibón de Tebarray y por el barranco del mismo nombre seguir al encuentro de nuestra ruta de ascensión por el Barranco de Pondiellos. O, como hicimos nosotros, a Respumoso en donde acampamos. Aún nos quedaba la tarde para llegarnos hasta el refugio a unos 20 minutos a tomarnos unas cervezas, ¡es que tienen grifo de! y en esas circunstancias no tiene precio. Y casi fue lo más expuesto de la excursión, porque la cerveza allí se sube fácilmente a la cabeza. A la vuelta alguno iba más que chispa en esa hora vespertina y por esos caminos de Dios.

 

En Respumoso

Por la mañana, emprendimos marcha por el camino de la izquierda del embalse en su orilla Sur, y antes de llegar a la presa, tomamos el caminillo que asciende a la Divisoria de los Musales. Desde allí arriba, lo que queda es un largo descenso de unos 1.500 m. de desnivel por buen camino hasta Sallent. Este acceso a Respumoso se suele emplear en invierno, porque es más cómodo con nieve y suele tener un menor riesgo de aludes que lo que es la ruta normal de verano por Aguas Limpias desde el embalse de La Sarra.

 

Para esta excursión, sigue nuestras

 

RECOMENDACIONES