PUNTA SABRE POR LA ARISTA DEL SABRE (ARISTA ESTE). VÍA CARDIER

Punta Sabre y arista Este o del Sabre

 

La palabra francesa sabre significa sable. Sirva como aviso a navegantes. Cuando planeamos una excursión por toda la cresta del Bachimala desde el Pico de la Pez, quisimos completarla hasta la Punta Sabre descendiendo por su arista Este hasta el Puerto Superior de Aigües Tortes. Encontramos información sobre todo el recorrido menos una parte, no encontramos absolutamente nada sobre la arista Este del Sabre. Recurrí entonces a los pioneros y algo pude encontrar, aunque muy somero. Lo que no me podía imaginar al conocerla, es que toparía con una arista espectacular, de enorme belleza y totalmente desconocida, al menos para mí, para todo el mundo al que pregunté por ella y para internet.

No vamos a describir aquí la travesía de la cresta de los Bachimalas, pues es muy conocida y se encuentra buena información sobre ella. Me limitaré a decir que es una gran excursión, elegante, larga y de pura alta montaña.

 

Pico de la Pez y cresta al l’ Abille

Cresta de los Bachimalas desde el Gran Bachimala.

 

Lo que vamos a describir es la ascensión (mucho mejor como ascenso que como descenso) a la Punta del Sabre por su arista Este. Una vez hecho, se puede descender a Biadós, se puede continuar por la espléndida arista Norte al Gran Bachimala y descender, o bien, seguir la larga cresta hasta Pico de la Pez.

Esta excursión se puede hacer en el día o pasando la noche al pie de la arista, en un pequeño ibón a la altura del collado Superior de Aigües Tortes. La elección de siempre, menos peso en la mochila y más horas en el día, o más peso y en dos días.

 

Refugio de Biadós (1.740 m) – Puerto Superior de Aigües Tortes (2.669 m). 4-5 h.

 

Llegar al Puerto Superior de Aigües Tortes desde Biadós, no tiene misterios. Hay un buen camino que encontrareis marcado en cualquier mapa. Simplemente, hay que atravesar el largo y precioso Bal D’ añes Cruzes que deja todo el macizo del Posets a la derecha compartiendo la GR 11 que va, o viene, al Puerto de Chistau y a Estós.

 

Ball D´añes Cruzes

A la altura de la Cabaña d´Áñes Cruzes (2.050 m.) se separa nuestro camino. Desde ese punto, hacia el Oeste, hay una ascensión al Cuello de la Señal de Biadós y la Punta Sabre. Es una ascensión habitual que se suele continuar hasta el Gran Bachimala. Nuestro camino sigue al Norte dejando el Puerto de Chistau a la derecha. A partir de ahora es muy poco transitado. No hay mucho peligro de confundir el Puerto Superior de Aigües Tortes con el Puerto de Aigües Tortes, pues el primero está más a nuestra izquierda, en la base misma de la arista Este de Punta Sabre, que podremos ir viendo conforme nos acercamos.

 

Puerto Superior de Aigües Tortes (2.669 m) – Punta Sabre (3.136 m) VÍA CARDIER de la ARISTA ESTE.

 

Esta ascensión fue realizada por primera vez por los hermanos Cardier en el año 1902. Transcribo aquí lo que la guía de André Armengaud y Agustín Jolis del año 1968 menciona sobre esta ascensión, itinerario nº 44:

“…a tramos aérea, pero sin grandes dificultades, hasta la Punta del Sabre.” Poca cosa, pero lo suficiente para saber que existe y que es transitable. La clasifica de Alguna Dificultad Inferior y le da un tiempo necesario de 1 h. 45 mn.

La primera parte de la arista se hace a tope de cresta. Tiene buena anchura, es cómoda y fácil de subir. Luego la arista se vuelve horizontal y se afila. La vertiente de nuestra izquierda se vuelve precipicio, la derecha un poco menos vertical, pero abrupta e impracticable. Se estrecha de tal manera que tenemos ante nosotros un paso a caballo de 10 o 15 m. de largo. Quien esté muy acostumbrado lo cruzará de pie, pero a caballo se hace muy bien, sin sensación de riesgo. El paso termina en un pequeño muro de dos o tres metros que hay que escalar, pero es fácil y tiene muy buenas presas de pies y manos. Se puede hacer perfectamente sin necesidad de cuerda, pero el miedo es libre… Superado el paso la arista se vuelve cómoda durante un trecho, aunque ahora es más abrupta, más pendiente y hay que emplear las manos. Volverá a ponerse difícil hasta el punto que nosotros no vimos factible hacerla a tope de cresta, no al menos sin material de escalada pura y dura. En este punto hay que pasarse un poco a la vertiente Norte a nuestra derecha, hasta encontrar una canal, un pasadizo que forman la pared a la izquierda y unas enormes rocas a la derecha, colándonos así por el hueco del pasillo que se forma. Esta es la parte más abrupta y a su vez más horizontal de la cresta, que termina desembocando en lo que es la montaña de Punta Sabre como un contrafuerte en el muro de la catedral. Avistaremos ya las pendientes de Punta Sabre a las que debemos llegar. Hay que descender un poquito para tomarlas, hacer una pequeña travesía hacia la derecha para alcanzar la zona más asequible por donde comenzar a subir. Debemos buscar el camino más cómodo que nos devuelva otra vez hacia la izquierda hasta la cresta, que ahora es más difusa, es más una ancha pendiente que se confunde con la montaña. Ya no habrá que escalar, pero el terreno se vuelve de cascajo y roca suelta muy inestable que lo puede hacer desagradable. Todo lo que nos queda hasta la cima será así, siendo el peor terreno el de la parte baja. Conviene no dejarse ir a la derecha, sino más bien buscar la línea que sigue la cresta.

 

Punta Sabre y su Arista Norte. Posets y Espadas al fondo.

 

Quizás yo esté un poco condicionado cuando recomiendo esta vía para ascender, mejor que para descender, porque cuando nosotros la hicimos en descenso, era después de una larga caminata desde Plan de Baliner por todas las crestas de los Bachimalas y al alcanzar la Punta Sabre, llevábamos a la espalda muchas horas, muchas trepaditas, precipicios, una buena mochila y poca agua. Necesitábamos que el final de nuestra travesía fuera cómodo, pero no lo fue. Descender por esa larga pendiente inestable no es agradable, y si además llegas al estrechamiento y ves un precipicio a un lado y más terreno descompuesto al otro, comienza a entrarte la incertidumbre que, con el cansancio, se agudiza. Además de todo, se estaba haciendo tarde. Podíamos pasar la noche allí sin sufrir por hambre ni por frío, pero sed, igual sí pasaríamos, y queríamos salir ya de la montaña. Sabíamos que había paso, pero ¿y si no está por donde buscamos y bajando nos “enmarronamos”? En ese momento, si que me hubiera hecho muy feliz encontrar a un montañero que subiera. Solo verle confirmaría la ruta y oírle, que es fácil y factible. Pero era tarde. Encontramos el paso, aunque la incertidumbre no se fue y, para postre, el paso a caballo con su destrepe hasta cabalgar en la arista. Tras cruzarlo vimos que era fácil, pero nada más verlo, ¡ay Dios! Y no nos abandonó la incertidumbre hasta que no vimos abajo del todo salida franca de la arista porque después del paso a caballo esperábamos cualquier cosa. Aventurillas…

En fin, todo hay que decirlo, descendimos al lado francés para acampar en el Valle D´Aigües Tortes porque queríamos continuar de travesía por esos mundos, y la conjunción de la belleza del lugar con la de la excursión realizada y su dureza, sumado a la noche extraordinariamente buena que nos hizo, nos regaló una de las noches mas placenteras que he pasado en el Pirineo.

 

Valle D´Aigües Tortes

 

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