SOUM DE RAMOND (3.241 m) o PICO AÑISCLO – MONTE PERDIDO (3.355 m) por el valle de Añisclo

 

Ascensión a Monte Perdido por la normal en julio de 1958 desde el lago Helado.

Entonces siempre tenía una buena cantidad de nieve. Se solían fabricar los crampones

ellos mismos.

 

Esta ruta no es desconocida en absoluto, pero es poco frecuentada si la comparamos con la subida normal a Monte Perdido. Lo subimos porque queríamos descender a Fon Blanca por Góriz, pero solamente el ascenso al Sum de Ramond desde Añisclo o desde Pineta ya es una excursión de una gran entidad con la que quedarte muy satisfecho.

El cañón del Valle de Añisclo merece una excursión por si mismo, sin duda. Su travesía completa hasta o desde Pineta es extraordinaria por lo que dedicarle un fin de semana será siempre un acierto. Es más suave remontarlo que descenderlo, pues del collado de Añisclo a Pineta hay un desnivel de unos 1.000 m. que se hacen de una tacada, eso sí, por camino. Todo el cañón de Añisclo tiene un buen camino. Se pueden hacer combinaciones con el que une este cañón con Góriz, que es precioso o con el que va de Góriz al collado. Collado, además, que nos da acceso a la Punta de las Olas y al Sum de Ramond.

 

Valle de Añisclo.

 

Nosotros vamos a remontar Añisclo hasta la Fon Blanca. Desde allí haremos un recorrido circular ascendiendo al collado de Añisclo, Punta de las Olas, Sum de Ramond y Monte Perdido, para descender después a Góriz y vuelta a la Fon Blanca.

 

Puente de San Urbez (980 m) – Fon Blanca (1.700 m) 4 h.

 

El acceso en coche a San Urbez, nuestro lugar de encuentro con el Valle de Añisclo, se hace desde Escalona y la carretera es hoy de único sentido por lo que la salida se hace continuando el puerto en dirección a Nerín y a Fanlo, o bien, tomando el cruce a la izquierda que encontraremos pronto y que nos llevará por otra carretera de vuelta a Escalona. Hay un pequeño parking en San Urbez, aunque es un lugar muy visitado y según la hora a la que lleguemos igual tenemos que esperar un poco a que se desocupe alguna plaza en la que dejar el coche.

Cruzar el puente para ganar la otra orilla del río y tomar el camino que lo remonta, bien ancho en su inicio. La ascensión no tiene pérdida. Transcurre cerca del río en su primera parte, pero luego el valle se encañona salvajemente, y nuestro camino tomará la ladera de la orilla occidental del río para ganar altura y transitar muy distante del agua, siempre sumido en el bosque. A lo largo de este tramo encontraremos un par de caminos que remontan el valle, y nos sacarían de él por su vertiente Oeste. A la altura del Barranco de la Ripareta, dejamos el bosque atrás, volvemos a encontrarnos con el río y, un poco más adelante, un buen puente lo cruzará. Por aquí nos encontraremos con el desvío del camino que remonta la vertiente oriental pasando por el refugio de San Vicente, alcanzando los prados altos.

 

Fon Blanca y collado de Añisclo.

 

Es una zona de transición, que deja la primera parte del valle atrás, para darnos acceso a la Fon Blanca y vista al fondo y al Norte, al collado de Añisclo. Una zona de valle abierto y escoltado, por lo que se adivina que son grandes cimas.

 

 

En la Fon Blanca hay un pequeño refugio de paredes y techo de piedra. Pueden dormir en él cinco o seis personas cómodamente, y muchas más, si hace muy mal tiempo. Desde aquí, si lo que queremos es hacer una excursión en el día, en vez de volver por Añisclo, una muy buena opción es coger el camino a Góriz en dirección al Noroeste que remonta el barranco de Fon Blanca y que es realmente bonito, y, una vez en los prados de arriba, antes de llegar a Góriz, empalmar con el camino que va desde el refugio al Cuello Inferior de Góriz. Se puede llegar por caminos hasta San Urbez o coger el bus que baja a Nerín. Desde Nerín también hay un camino hasta San Urbez. Nosotros dormiremos aquí, tenemos otros planes.

 

Refugio de Fon blanca.

 

Fon Blanca (1.700 m) – Collado de Añisclo (2.460 m) – Punta de las Olas (3.022 m) – Sum de Ramond (3.254 m) – Monte Perdido (3.355 m)

 

Remontar el camino evidente que conduce al ancho Collado de Añisclo.

Valle de Añisclo cerca del collado.

 

Allí daremos vista a todo un mundo, con Pineta a nuestros pies 1.000 metros por debajo, el Balcón de Pineta a la izquierda con los Astazus y la brecha de Tucarroya. En frente, la visión de La Munia y de todo el valle por el que se accede hasta su cima es tan tentadora que, en la siguiente excursión, allí que nos fuimos, su llamada es poderosa. Y por supuesto lo que hemos dejado atrás y lo que tenemos por delante en nuestra ruta, ahí ya al alcance. Una panorámica de 360º espectacular, en cualquier dirección.

 

La Munia y Pineta desde el collado de Añisclo.

 

 

 

 

 

Subida a Añisclo desde Pineta.

 

Desde aquí hay ruta hacía el Noroeste si se quiere, hacia el Monte Perdido, pero nosotros iremos a la Punta de las Olas, cuyo ascenso se hace yendo directamente hacía ella, al Oeste y bordeando su cima por la izquierda, hasta dar vista a Ordesa. Para ello, atravesaremos un vallecito con buenas cascajeras, por su ladera Norte a nuestra derecha, lo más alto posible y por debajo de una muralla. Llegaremos así a una cresta que viene de la Punta de las Olas y desde la que el Valle de Ordesa quedará a nuestros pies. Hasta este punto se puede llegar bien desde Góriz o desde Nerín tras coger el bus que nos sube por pista hasta los prados altos de Ordesa. Se gana la cima de la Punta de las Olas con facilidad remontando la cresta y su mogote final.  Llegamos a un altiplano que se mantiene en los 3.000 de altura y cuyo paisaje siempre me parece más propio de la luna. Y siempre me choca también que aquí se pueda coger agua.

 

Pico Añisclo o Soum de Ramond y su arista Noroeste, desde Monte Perdido.

 

Hay que andar un trecho hacia el Norte, bordeando el macizo del Sum de Ramond por la derecha, hasta tener su cima un poco al Suroeste. Se accede ascendiendo hasta la cresta que queda a su derecha por una gran y pendiente pedrera que suele estar con nieve. Se sube mejor si hay nieve, con crampones cómodamente, pues es terreno agreste y descompuesto, aunque podemos encontrar trazos de un camino. En su cima, las vistas de Ordesa, del Valle de Añisclo y de Pineta son espectaculares. Ya en la guía del año de 1968 de Robert Ollivier, éste mencionaba que es una “cumbre injustamente abandonada, cuya vista es más interesante que la del Monte Perdido sobre el extraño valle de Añisclo”. Y creo que hoy le sigue sucediendo lo mismo. Hecha la cima, podemos descender por el mismo sitio o recorrer la arista Noroeste, siendo su tramo final de grado III, aunque se puede evitar descendiendo la ladera oriental por alguna canal. Si la recorremos entera, quizás nos ahorremos parte de la subida hasta al cuello del Monte Perdido (3.169 m.), desde el que abordaremos su mogote final hasta la cumbre en ascensión fácil.

 

Tramo final de Monte Perdido

Pineta desde Monte Perdido.

 

 

 

 

 

 

 

En la cima de Monte Perdido me fijo en el Cilindro de Marboré, imponente estampa como una gran atalaya defensiva de potentes murallas, solo accesible por su lado Sur. ¡Qué magnífica montaña es!, y como tantas otras ¡cuán olvidada! Con la cantidad de gente que pasa por el lago helado, qué poca elige esa ascensión, y eso que, para mí, es más bella y tiene más atractivos que Monte Perdido. Recomendable al cien por cien. Hay que trepar algo en su parte final, y, para salvar un pequeño muro de cuatro o cinco metros hay que escalar; escalada fácil que se puede hacer perfectamente sin aseguramiento. También al destrepar.

 

Monte Perdido y lago Helado desde el Cilindro de Marboré.

 

El retorno nosotros lo haremos por el lago Helado hasta Góriz. Solo nos quedará recorrer el precioso camino que llega por prados hasta el barranco de Fon Blanca descendiendo por él hasta nuestro refugio, y ya para el día siguiente, recorrer el valle de Añisclo de vuelta hasta el Puente de San Urbez. Ya que estamos en Ordesa, seguramente conoceréis la Senda de los Cazadores, pero, de todas formas, la voy a promocionar. Entre otras cosas porque desde que enlosaron el camino del fondo del valle de Ordesa, y supongo que para hacerlo más accesible a los turistas, andar por él es un tostón. Los pies sufren mucho más que si andan por camino de tierra y si vuelves de una larga excursión con los pies ya recalentados, puede ser muy sufrido. Un suelo más blando amortigua más la pisada y si hay muchas, muchas pisadas, la diferencia es grande. Es una razón más para elegir la Senda de los Cazadores, por lo menos para la vuelta, aunque la verdad, no necesita razones añadidas porque es un camino grandioso.

 

Por toda la faja herbosa de la ladera de enfrente va la senda de los cazadores.

 

Bajando de Góriz, antes de llegar a la Cola de Caballo y a mano izquierda comienza el camino en la vertiente Sur, en suave ascensión hasta que se alcanzan los 2.000 m de altitud, más o menos, y se mantiene ahí durante todo el recorrido hasta que, a la altura del parking, termina en un mirador impresionante. Cuelga a un precipicio de unos 600 m y tenemos perfecta visión de Cocatuero y Gallinero, y en la parte alta desde Taillon hasta Cilindro de Marboré. Descenderemos el desnivel verticalmente, por buen camino y de una tacada.

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